Ciudad de México, a 27 de enero de 2026.- La eliminación de Coco Gauff del Abierto de Australia dejó una de las imágenes más comentadas del torneo. Tras caer de forma contundente ante Elina Svitolina, la estadounidense abandonó la cancha visiblemente molesta y, ya fuera del área de juego, descargó su frustración rompiendo su raqueta contra el suelo, en una escena captada por las cámaras y difundida por la señal oficial del torneo.
Gauff, actual número tres del mundo, nunca logró encontrar su ritmo en el partido, cometió 26 errores no forzados y fue superada en menos de una hora, lo que incrementó su frustración conforme avanzaba el juego. La tensión acumulada terminó explotando apenas minutos después de su eliminación.
Según dijo la tenista de 21 años buscó un espacio que consideraba fuera del alcance de las cámaras para liberar su enojo. Ahí fue donde estrelló la raqueta, convencida de que se trataba de un momento privado. Sin embargo, el video fue transmitido y rápidamente se viralizó en redes sociales, generando debate entre aficionados y especialistas.

“Pensé que era un espacio privado”
En conferencia de prensa, Gauff fue clara al expresar su molestia por la difusión de las imágenes. “Fui a un lugar donde creí que no había cámaras porque no quería que nadie viera eso”, explicó. La campeona del Abierto de Francia reconoció que estaba molesta consigo misma por su rendimiento, pero subrayó que su intención era no desquitarse con su equipo ni con nadie más.
La estadounidense defendió su reacción como una manera de procesar la derrota. “Prefiero romper una raqueta en privado que sacar esa frustración con las personas que me rodean”, señaló, recordando que otros jugadores han pasado por situaciones similares. Incluso mencionó un antecedente con Aryna Sabalenka, quien vivió un episodio parecido tras una final de Grand Slam.
Pese a la escena, Gauff dejó claro que el episodio no define su carrera ni su carácter. Medios como People y The Guardian destacaron que la tenista asumió la responsabilidad por su derrota y llamó a abrir una conversación sobre los límites entre lo público y lo privado en el deporte de alto rendimiento. Para muchos fans, el momento mostró el lado más humano de una estrella que también siente, se equivoca y aprende.















