Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 16 de abril de 2026.- Un juego de pelota con más de 2,300 años de antigüedad fechado entre 800 y 300 a.C. emerge en Poxilá como una de las pocas canchas del Preclásico Medio excavadas por completo en el noroeste de Yucatán.
La estructura mide 15.50 metros de largo por apenas 4.50 de ancho, y a diferencia de la mayoría de su época, no presenta banqueta en talud, un rasgo que podría cambiar lo que se sabe sobre la forma de jugar en sus orígenes.
Localizado dentro del polígono de la Terminal de Carga del Tren Maya, el conjunto arqueológico fue rescatado tras detectarse saqueo y severo deterioro, en una intervención que obligó a reconfigurar la obra ferroviaria para protegerlo, abriendo nuevas preguntas sobre la evolución del juego y su papel en las comunidades mayas tempranas.
Los trabajos forman parte del proyecto de salvamento arqueológico vinculado al Servicio Ferroviario de Carga del Tren Maya, donde especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron labores de consolidación preventiva en el sitio conocido como Chichan Panadero, ubicado a las afueras de la comisaría de Poxilá, en Umán.
La intervención se llevó a cabo entre octubre y diciembre de 2025, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, lo que permitió ajustar el trazo de la obra para garantizar la preservación del área.
El conjunto, identificado como TC_08066, está conformado por dos basamentos paralelos de 15.50 metros en eje norte-sur y 4.90 en eje este-oeste, con una altura de 0.85 metros, así como un cabezal al sur de 10.4 por 5.7 metros.
Durante las excavaciones, se documentó un alto grado de deterioro, incluyendo saqueo de piedras y materiales constructivos, lo que llevó a implementar acciones de limpieza, estabilización interna y restitución volumétrica de las estructuras.
Especialistas del INAH destacaron que la ausencia de la banqueta en talud, característica común en otros juegos de pelota posteriores, abre la posibilidad de que la dinámica del juego en este periodo fuera distinta, lo que convierte a este hallazgo en una pieza clave para el estudio de la arquitectura y las prácticas sociales del Preclásico Medio en la región.
Además de aportar información sobre las formas tempranas del juego de pelota, la intervención también incluyó la participación de habitantes de Poxilá, quienes colaboraron en las labores de salvamento, así como acciones de reforestación con vegetación local en coordinación con instancias ambientales, integrando así la protección del patrimonio con el entorno comunitario.














