Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 06 de julio de 2026.- En medio del constante paso de personas migrantes por Yucatán, la solidaridad encontró un nuevo espacio en Mérida. Desde hace apenas un mes comenzó a operar una nueva casa de atención que brinda refugio, alimentos y acompañamiento a quienes dejaron atrás su país en busca de mejores oportunidades o continúan su camino hacia otros destinos.
El coordinador diocesano de la Pastoral de Movilidad Humana, Lorenzo Méx Jiménez, informó que el inmueble se ubica sobre la calle 79, entre las calles 50 y 52, y fue habilitado gracias al apoyo de ciudadanos comprometidos con esta causa. Incluso, los propios migrantes participaron en la limpieza, pintura y acondicionamiento del lugar para convertirlo en un espacio digno donde recibir a otras personas en tránsito.
Como parte de este proyecto, hace dos semanas comenzó a funcionar un comedor comunitario que abre sus puertas todos los martes, de 2:00 a 4:00 de la tarde, para ofrecer alimentos a quienes más lo necesitan, especialmente a la población migrante.
Un lugar para todos
Actualmente, las distintas casas administradas por la Pastoral albergan a unas 20 personas, en su mayoría originarias de Cuba, Honduras, Colombia y Guatemala. También reciben migrantes canalizados por las autoridades mientras resuelven su situación migratoria.
Méx Jiménez explicó que la estancia promedio en el albergue es de entre tres y cuatro días, ya que la mayoría de las personas utiliza el espacio como un punto de descanso antes de continuar su trayecto.
Sin embargo, existen casos que requieren un acompañamiento mucho más prolongado. Entre ellos se encuentra una familia hondureña, integrada por una madre y sus tres hijas, que permanece bajo el resguardo de la Pastoral desde hace dos años mientras busca una alternativa para reconstruir su vida en un entorno más estable.
Apoyo permanente
Además de esta nueva sede, la Pastoral de Movilidad Humana mantiene espacios de atención en Chuburná y Dzununcán, desde donde continúa brindando refugio, orientación y asistencia humanitaria a personas migrantes que llegan a Yucatán.
El coordinador destacó que el funcionamiento de estos albergues ha sido posible gracias a las donaciones ciudadanas, que han permitido equipar los espacios con refrigeradores, estufas, mobiliario y otros insumos. Más allá del apoyo material, afirmó, el propósito es ofrecer a quienes dejaron todo atrás un lugar seguro donde puedan recuperar fuerzas, sentirse acompañados y encontrar, aunque sea por unos días, esperanza.















