CIUDAD DE MÉXICO, a 18 de septiembre de 2026.- Tener alimento, agua y documentos listos para una emergencia no sólo aplica para las personas. Quienes viven con perros o gatos también necesitan prever qué llevar para atenderlos y trasladarlos con seguridad si una contingencia obliga a salir de casa.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) difundió una guía con los artículos básicos que pueden integrarse a una mochila de emergencia para mascotas, desde comida suficiente para varios días hasta documentos veterinarios y objetos que ayuden a mantenerlas tranquilas.
Entre las recomendaciones se encuentra guardar agua y alimento para tres días, además de premios o snacks y recipientes para servir comida y bebida. La mochila también puede incluir un botiquín con gasas, vendas, antiséptico, guantes y suero fisiológico, así como los medicamentos que hayan sido indicados previamente por un veterinario.
La preparación busca evitar que, en medio de una evacuación o cualquier otra situación imprevista, las familias tengan que reunir de último momento lo necesario para sus animales.

Identificación y traslado también son importantes
Otro de los apartados de la guía está relacionado con la identificación. Se recomienda conservar en la mochila la cartilla o documentación veterinaria, una fotografía reciente del animal y los datos de contacto de la persona responsable.
Para facilitar el traslado, se plantea tener a la mano correa y arnés, transportadora, bolsas para desechos y, en el caso de los gatos, arena o pads absorbentes.
La SSC también incluyó un elemento menos relacionado con las necesidades materiales, pero útil durante una contingencia. Sugirió llevar un juguete favorito, una manta o alguna prenda con olor familiar que pueda proporcionar seguridad al animal en un entorno distinto o ante situaciones de estrés.
La recomendación no termina con preparar la mochila. El contenido debe revisarse cada seis meses, especialmente para cambiar alimentos, agua o medicamentos que hayan caducado.
La intención es que las familias puedan responder con mayor rapidez ante una emergencia y que las mascotas formen parte del mismo plan de prevención, en lugar de resolver sus necesidades cuando la contingencia ya está en curso.















