Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 22 de junio de 2026.- Cerca de 70 hectáreas de manglar ya se encuentran en proceso de restauración en distintos puntos de la costa yucateca y, aunque los trabajos ya avanzan en zonas como Sisal, Progreso y Chuburná, pasarán entre cinco y siete años para que estos ecosistemas recuperen plenamente sus funciones naturales de protección costera y conservación de biodiversidad, informó Guillermo Porras Quevedo, titular de la representación de Semarnat en Yucatán.
El funcionario explicó que uno de los proyectos con mayor avance se desarrolla en Sisal, donde actualmente se intervienen entre 25 y 30 hectáreas mediante acciones de remediación ambiental y recuperación ecológica. A estas labores se suman alrededor de 20 hectáreas en Progreso y trabajos adicionales en localidades como Chuburná.
Detalló que las acciones incluyen la siembra de plántulas de mangle y procesos de rehabilitación para recuperar ecosistemas que funcionan como barrera natural ante erosión costera, huracanes e inundaciones, además de servir como refugio para distintas especies.
Porras Quevedo destacó que estos proyectos requieren una coordinación constante entre autoridades federales, estatales y municipales, pero también una participación activa de las comunidades costeras, ya que el éxito de la restauración depende del cuidado y seguimiento en territorio.

Un proceso que llevará años
Indicó que en los últimos años también se ha fortalecido la participación ciudadana mediante jornadas de limpieza de playas, actividades de conservación y proyectos comunitarios enfocados en la protección ambiental.
No obstante, advirtió que recuperar un manglar no es un proceso inmediato. Explicó que después de la siembra y rehabilitación inicial se requiere un periodo estimado de entre cinco y siete años para que estos ecosistemas alcancen condiciones que les permitan brindar nuevamente servicios ambientales de manera adecuada.
Durante la entrevista también alertó sobre los riesgos asociados al cambio irregular de uso de suelo y la expansión de monocultivos en zonas sensibles, donde se han identificado desmontes que generan degradación ambiental.
Señaló que las autoridades mantienen vigilancia sobre estas actividades y acciones para reducir impactos relacionados con agroquímicos y modificaciones no autorizadas del territorio, aunque subrayó que la conservación ambiental depende también del compromiso de quienes habitan y producen en estas regiones.
El representante de Semarnat insistió en que proteger los manglares no solo significa conservar paisaje, sino mantener ecosistemas esenciales para la estabilidad ambiental y el futuro de las comunidades costeras de Yucatán.
















