Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 5 de mayo de 2026.— Yucatán enfrenta un crecimiento sostenido de población extranjera, un fenómeno que ya comienza a presionar la capacidad operativa del Instituto Nacional de Migración (INM), donde los trámites de residencia se han convertido en los más solicitados del año.
Alta demanda en oficinas migratorias
De acuerdo con autoridades, en Mérida se atienden en promedio 350 personas al día, reflejo de un flujo constante de extranjeros que buscan regularizar su estancia por motivos laborales, académicos, familiares o de residencia definitiva.
Este incremento ha derivado en largas filas y oficinas operando a su máxima capacidad, en un sistema que intenta responder a una demanda creciente.
Origen diverso de los nuevos residentes
La mayoría de los extranjeros proviene de Estados Unidos y Canadá, muchos de ellos instalados en zonas costeras del estado. Sin embargo, también se observa un aumento en comunidades provenientes de Cuba, Venezuela y Colombia.
Datos recientes señalan que la entidad ha recibido personas de más de 100 países, consolidando a Yucatán como un destino atractivo no solo para visitar, sino para vivir .
Trámites más solicitados
Entre los procesos más demandados destacan los cambios de residente temporal a permanente, reposición de documentos, actualización de datos y constancias para estudiantes extranjeros.
El propio INM ha señalado que trabaja en la modernización de procesos para agilizar la atención ante el incremento en la carga operativa.
Presión también en el interior del estado
La saturación no se limita a Mérida. En municipios como Valladolid, la oficina migratoria también reporta alta afluencia de usuarios, lo que obligó a su reubicación a instalaciones más accesibles.
Este comportamiento confirma que el fenómeno migratorio se extiende más allá de la capital.
De destino turístico a lugar de residencia
El crecimiento de extranjeros en Yucatán ya no responde únicamente al turismo, sino a un proceso de arraigo y establecimiento permanente.
En este contexto, el estado se consolida como un polo de atracción internacional, mientras el sistema migratorio enfrenta el reto de adaptarse a una demanda que continúa en aumento.














