Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 30 de septiembre de 2026.- El agua que se utiliza en hogares, comercios e industrias no siempre regresa al ciclo productivo. En México, más de 30% del agua residual recolectada todavía se descarga sin recibir un proceso de tratamiento, de acuerdo con los datos oficiales más recientes de la Conagua.
De los 211.2 metros cúbicos por segundo que ingresan a los sistemas de alcantarillado, 143.8 metros cúbicos por segundo reciben tratamiento en alguna de las 2 mil 899 plantas municipales en operación. La cobertura nacional alcanza así 68.1%, mientras el resto del volumen queda fuera de los procesos de saneamiento.
Para Humberto Armenta González, presidente del Consejo de Administración de RECSA, esta situación evidencia que la política hídrica debe mirar más allá del abastecimiento y poner atención en lo que ocurre después de que el agua es utilizada. El tratamiento, plantea, puede convertir un residuo en un recurso susceptible de aprovechamiento.
“El agua residual no debe entenderse únicamente como un desecho que debemos sanear”, señala el directivo, quien destaca que una infraestructura adecuada permite disminuir las descargas contaminantes y generar agua tratada que puede destinarse a determinados usos, conforme a las condiciones técnicas requeridas.
El reto pendiente del agua
El desafío, sin embargo, no termina con construir una planta. El funcionamiento adecuado depende de redes de alcantarillado, colectores, bombeo, mantenimiento y monitoreo, elementos necesarios para que el tratamiento se mantenga de manera constante. Armenta González resume el reto: “Construir es sólo el comienzo”; la infraestructura debe operar eficientemente durante los años siguientes.
En este contexto, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 contempla 6 mil 332.4 millones de pesos para infraestructura de agua potable, alcantarillado y saneamiento. Para RECSA, elevar el tratamiento y el reúso permitiría reducir la presión sobre las fuentes de primer uso, particularmente en regiones con estrés hídrico, además de disminuir descargas contaminantes hacia ríos, suelos y acuíferos.















