Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 27 de mayo de 2026.- Lo que hoy se construye entre Umán y Progreso podría cambiar para siempre la economía de Yucatán. Con más de 25 mil millones de pesos de inversión y un avance superior al 60 por ciento, el Tren Maya de Carga avanza silenciosamente hacia un objetivo ambicioso: convertir al estado en un punto estratégico para el movimiento internacional de mercancías y atraer industrias que antes ni siquiera miraban hacia el sureste del país.
La promesa detrás del proyecto va mucho más allá de un tren. La nueva ruta ferroviaria conectará la terminal de Poxilá, en Umán, con el Puerto de Altura de Progreso y, desde ahí, con el Corredor Interoceánico y la red ferroviaria de Norteamérica. En otras palabras: productos hechos en Yucatán podrían llegar con mayor rapidez a mercados de Estados Unidos y Canadá, mientras nuevas empresas comienzan a voltear hacia el estado como un posible centro logístico e industrial.
El titular de la Secretaría de Economía y Trabajo de Yucatán, Ermilo Barrera Novelo, aseguró que esta infraestructura abrirá oportunidades que hace apenas unos años parecían imposibles para la entidad, especialmente en sectores industriales y de exportación que requieren conexión ferroviaria directa y salida eficiente hacia puertos internacionales.
¿En qué consiste el proyecto?
Pero detrás de las vías hay una operación de gran escala. El proyecto contempla dos terminales de carga especializadas, nueva infraestructura logística y la modernización de toda la ruta entre Umán y Progreso, uno de los puertos más importantes del sureste mexicano. La intención es crear una plataforma capaz de mover mercancías a gran volumen y convertir a Yucatán en un nuevo nodo comercial del país.
La relevancia del proyecto quedó reflejada recientemente con la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Joaquín Díaz Mena, quienes supervisaron personalmente los avances de obra como parte de la estrategia federal para fortalecer el transporte de carga y el comercio en el sureste.
Barrera Novelo señaló que la conexión con el Corredor Interoceánico podría detonar una nueva etapa económica para Yucatán, con más actividad portuaria, llegada de inversiones privadas y generación de empleos vinculados al comercio internacional y la industria logística.
Si el proyecto mantiene el ritmo previsto y entra en operaciones en 2027, Yucatán no sólo verá pasar trenes de carga. También podría comenzar a mover una economía completamente distinta a la que ha tenido durante décadas.














