MIAMI, EU., a 18 de julio de 2026.- Cuando parecía que el Mundial 2026 ya había entregado todas sus emociones, Inglaterra y Francia protagonizaron un duelo que quedará grabado para siempre en la memoria de los aficionados. Los ingleses derrotaron 6-4 a los franceses para quedarse con el tercer lugar de la Copa del Mundo, en un encuentro vibrante que convirtió cada ataque en una explosión de júbilo y que estableció un récord histórico: nunca antes un partido por el tercer puesto había registrado 10 goles.
Una lluvia de goles que hizo historia
El Hard Rock Stadium fue escenario de un auténtico festival ofensivo. Inglaterra golpeó con contundencia desde los primeros minutos, pero Francia jamás bajó los brazos y respondió una y otra vez para mantener con vida el espectáculo. Cada anotación elevó la intensidad del encuentro hasta convertirlo en uno de los partidos más emocionantes del Mundial, un choque que será recordado por la calidad del fútbol y la entrega de ambos equipos.
La gran figura fue Bukayo Saka, quien firmó un memorable hat trick para entrar en la historia de la Copa Mundial 2026 como el cuarto futbolista que consigue tres goles en un mismo partido durante el torneo. Su actuación desató la celebración de los seguidores ingleses y confirmó su consolidación como uno de los grandes protagonistas de esta edición mundialista, liderando a una generación que volvió a colocar a Inglaterra entre las mejores selecciones del planeta.
Se rompe una racha
El triunfo también tuvo un enorme valor simbólico. Inglaterra volvió a derrotar a Francia en una Copa del Mundo por primera vez desde España 1982, poniendo fin a una larga espera frente a uno de sus rivales históricos. Más allá del tercer lugar, el resultado representa un impulso anímico para una selección que dejó una imagen competitiva y ofensiva en la recta final del campeonato.
Con información de la FIFA y de medios internacionales especializados, el partido entre Inglaterra y Francia ya ocupa un lugar privilegiado en la historia de los Mundiales. Diez goles, un récord sin precedentes, un hat trick inolvidable de Bukayo Saka y el regreso de los ingleses al podio mundialista fueron los ingredientes de una tarde que recordó por qué el fútbol sigue siendo el deporte capaz de emocionar al mundo entero.















