OAXACA, Oax., 22 de julio de 2026.- Cada temporada de arribadas marca el renacimiento de miles de vidas en las costas del Pacífico mexicano. Este año, 21 mil 121 tortugas marinas golfinas llegaron a los santuarios de Playa Escobilla y Playa Morro Ayuta, en Oaxaca, donde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) mantiene un operativo permanente para proteger uno de los procesos reproductivos más importantes de la fauna marina del país.
Protección a un patrimonio natural
La mayor concentración de ejemplares se registró en el Santuario Playa Escobilla, en Santa María Tonameca, donde entre el 4 y el 9 de julio arribaron 17 mil 206 tortugas golfinas. Para resguardar la anidación, personal de la Profepa realizó recorridos de vigilancia a lo largo de 10 kilómetros de playa, con el respaldo de la Secretaría de Marina, brigadas del programa Prorest y personal de la Conanp, fortaleciendo la protección de este santuario natural.
Del 7 al 10 de julio, el Santuario Playa Morro Ayuta, en San Pedro Huamelula, recibió la primera gran arribada de la temporada con 3 mil 915 tortugas marinas. En este punto, considerado uno de los principales sitios de reproducción de la especie, las labores de inspección abarcaron ocho kilómetros de litoral, con el objetivo de garantizar que las hembras pudieran depositar sus huevos sin perturbaciones.
La conservación comienza en las playas
De acuerdo con las estimaciones de la Profepa, las arribadas registradas representan 2 millones 112 mil 100 huevos, una cifra que evidencia la relevancia ecológica de estos santuarios. La protección de los nidos busca impedir el saqueo ilegal, reducir las amenazas durante la incubación y favorecer el nacimiento de miles de crías que, tras emerger de la arena, emprenderán su viaje hacia el océano.
La dependencia federal recordó que la tortuga marina golfina se encuentra protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010 y por la Ley General de Vida Silvestre, por lo que anunció que mantendrá los operativos de vigilancia durante toda la temporada 2026-2027. Las autoridades destacaron que la conservación de las playas de anidación no solo favorece la recuperación de la especie, sino que también contribuye a preservar el equilibrio de los ecosistemas marinos de México.















