CIUDAD DE MÉXICO, a 11 de agosto de 2026.- Esa mirada que tu lomito te lanza cuando llegas feliz a casa o cuando tienes un mal día podría tener detrás mucho más que simple curiosidad. Una investigación publicada en la revista científica iScience encontró evidencia de que el cerebro de los canes responde de manera diferente ante distintas expresiones emocionales en los rostros humanos.
Investigadores analizaron mediante resonancia magnética funcional la actividad cerebral de perros despiertos mientras observaban fotografías de personas desconocidas. El trabajo se desarrolló en dos experimentos y estudió expresiones de felicidad, neutralidad, enojo, miedo y tristeza.
El hallazgo resulta especialmente interesante porque sugiere que para los perros no todo se limita a separar una cara positiva de una negativa. Los patrones de actividad de su cerebro permitieron diferenciar algunas expresiones negativas entre sí.
Tu sonrisa sí hace diferencia para tu lomito
En el primer experimento participaron ocho ejemplares. Los científicos les mostraron rostros humanos felices y neutrales mientras registraban su actividad cerebral.
Las caras felices provocaron una respuesta mayor en una zona del lado derecho del cerebro centrada en la corteza temporal y que se extendió hasta el núcleo caudado. También estuvieron involucradas otras regiones, como la corteza piriforme y el giro proreano.
Para la segunda parte participaron 12, que observaron nuevas fotografías con cuatro expresiones humanas diferentes, felicidad, enojo, miedo y tristeza. Un sistema de clasificación mediante aprendizaje automático consiguió diferenciar la respuesta cerebral generada por los rostros felices frente a cada una de las tres expresiones negativas.
Pero los investigadores fueron todavía más lejos y analizaron patrones de actividad de todo el cerebro. Encontraron diferencias al comparar rostros de miedo con tristeza y de miedo con enojo. En cambio, no hallaron evidencia significativa que permitiera diferenciar tristeza de enojo.
¿Entonces tu “perrhijo” sabe que estás triste?
Aquí está el matiz importante. Los científicos aclaran que sus resultados no significan que un perro identifique y comprenda conceptos como felicidad, tristeza, miedo o enojo de la misma forma que una persona.
Lo que encontraron es que diferentes expresiones humanas producen patrones cerebrales distinguibles. De hecho, las etiquetas utilizadas para cada emoción corresponden a cómo los humanos clasificamos las fotografías y no necesariamente a la experiencia subjetiva del animal.
El estudio considera que esta es la primera evidencia de que el cerebro canino puede distinguir entre rostros humanos que muestran dos expresiones negativas y apunta a que su procesamiento va más allá de una simple división entre positivo y negativo.
Los resultados, sin embargo, deben tomarse con cautela. La muestra fue pequeña, con 12 ejemplares en el segundo experimento, y la mayoría eran border collies. Además, se utilizaron fotografías estáticas, mientras que en la vida cotidiana los animales reciben muchas más señales, como movimientos corporales, sonidos y otros estímulos.
La investigación fue realizada por Raúl Hernández-Pérez, Luis Concha, Attila Andics, Rodolfo Bernal-Gamboa y Laura V. Cuaya, con participación de investigadores de la Universidad de Viena, la Universidad Eötvös Loránd y la Universidad Nacional Autónoma de México.















