CIUDAD DE MÉXICO, a 31 de agosto de 2026.- Luego de 124 días sin presentarse físicamente en el Senado de la República, Enrique Inzunza Cázarez volvió al recinto legislativo y quedó inmediatamente bajo los reflectores. Su reaparición estuvo marcada por cuestionamientos sobre su prolongada ausencia y por las investigaciones abiertas en México después de que autoridades estadounidenses lo señalaran por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El senador sinaloense rechazó que durante esos cuatro meses se hubiera desentendido de sus responsabilidades. Aseguró que nunca dejó de trabajar, pues atendió asuntos desde su oficina, permaneció en su domicilio y visitó a sus padres. Según su versión, no acudió al Senado porque el entonces coordinador parlamentario de Morena, Ignacio Mier, decidió no convocarlo, medida con la cual dijo estar en desacuerdo.
Inzunza responde a la acusación más grave
Frente a los reporteros, Inzunza pronunció la frase que marcó su regreso: “No soy un narcolegislador”. El político se declaró inocente y negó que haya buscado convertirse en testigo protegido o colaborador de las autoridades de Estados Unidos, versiones que calificó como mentiras difundidas alrededor de su caso.
Los señalamientos estadounidenses también involucraron a Rubén Rocha Moya y a otros funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por supuestos nexos con una facción del Cártel de Sinaloa. Inzunza compareció en mayo ante la Fiscalía General de la República como parte de las indagatorias derivadas del caso; aquella diligencia fue presentada como una entrevista ministerial y no como una imputación formal en México.
Presiona a la Fiscalía para cerrar el caso
Tras meses de incertidumbre, el legislador dirigió un llamado a la FGR para que concluya las investigaciones y determine el cierre de las carpetas si no cuenta con pruebas para proceder. Inzunza descartó pedir licencia y sostuvo que continuará ejerciendo el mandato que recibió en las urnas, pese a las presiones políticas para que enfrente las investigaciones separado del cargo.
Su regreso también abre una nueva etapa política: días antes anunció su salida de la bancada de Morena y decidió continuar como senador independiente. Sin el respaldo del grupo mayoritario, pero todavía con escaño, salario y fuero, Inzunza retorna a la actividad presencial con una investigación pendiente y una atención mediática que difícilmente disminuirá hasta que la FGR informe si existen elementos en su contra. Mientras tanto, conserva la presunción de inocencia.















