Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 18 de agosto de 2026.- Si llegas al final de la quincena preguntándote “¿en qué se me fue el dinero?”, quizá el problema no esté en una gran compra, sino en todos esos pequeños gastos que parecen inofensivos. El economista José Eduardo López Portillo advierte que el llamado “gasto hormiga” puede convertirse en una fuga constante que termina afectando seriamente las finanzas personales.
Un café por la mañana, un refresco, una botana, una suscripción que casi no utilizas o una compra impulsiva desde el celular pueden representar apenas 30 o 50 pesos cada vez. El problema aparece cuando estos consumos se repiten diariamente: al acumularse durante semanas y meses pueden convertirse en miles de pesos al año que difícilmente se contabilizan dentro del presupuesto.
De acuerdo con el análisis del especialista, un adulto promedio en México puede destinar entre 10% y 15% de sus ingresos mensuales a consumos no planificados de este tipo. Ese dinero, señala, podría tener un destino distinto, como la creación de un fondo de emergencia, el pago de deudas o incluso comenzar un plan de ahorro.
¿Por qué resulta tan fácil caer en estas compras?
López Portillo explica que existe un componente psicológico y económico: al tratarse de cantidades pequeñas, las personas no suelen percibirlas como una amenaza para su bolsillo. A diferencia de la renta, los servicios o la despensa, estos desembolsos pasan desapercibidos, aunque su efecto acumulado puede ser considerable.
Para comenzar a recuperar el control, el economista recomienda automatizar el ahorro y separar al menos 10% del sueldo desde el momento en que se recibe, antes de comenzar a gastar. También plantea identificar las fugas cotidianas y reducir aquellos consumos que realmente no aportan valor, en lugar de esperar hasta el final de la quincena para guardar lo que haya sobrado.
El especialista advierte, además, que guardar el dinero sin estrategia tampoco es suficiente, debido a que con el paso del tiempo la inflación reduce su poder adquisitivo. Por ello, una vez detectados los gastos innecesarios, recomienda dirigir parte de ese dinero hacia opciones sencillas de inversión a corto plazo, de acuerdo con las posibilidades y necesidades de cada persona. La clave, sostiene, está en convertir esos pequeños gastos que desaparecen sin dejar huella en un ahorro que sí trabaje a favor de tu futuro.
















