CIUDAD DE MÉXICO, a 7 de septiembre de 2026.— La protesta contra la planta de amoniaco de Topolobampo llegó este lunes 7 de septiembre hasta el corazón político del país, donde dos integrantes de Greenpeace México escalaron el asta monumental del Zócalo para dirigir un mensaje a la presidenta Claudia Sheinbaum y pedirle que detenga el proyecto industrial en Sinaloa.
La movilización comenzó durante las primeras horas del día. Cerca de 20 activistas, pobladores y representantes de comunidades indígenas Mayo-Yoreme se concentraron alrededor de la estructura, mientras dos escaladores colocaban arneses, aseguraban las cuerdas e iniciaban el ascenso. Personal capitalino acudió al lugar y restringió temporalmente el tránsito en una parte de la Plaza de la Constitución.
El mensaje apareció a media asta
Los escaladores avanzaron por el tubo metálico hasta llegar, alrededor de las 7:45 horas, a la parte media. Desde ese punto desplegaron la manta “Presidenta: Proteja Topolobampo”. En el suelo, los demás participantes mostraron las frases “¡En México No!” y “La vida y la salud no se venden, se defienden”, mientras peatones y trabajadores observaban la acción.
Greenpeace y el colectivo ¡Aquí No! exigieron cancelar la planta que desarrolla Gas y Petroquímica de Occidente, filial de Grupo Proman, con una capacidad proyectada de 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco al día. Los grupos denunciaron posibles afectaciones a la bahía de Ohuira, la salud de sus habitantes, los manglares, la pesca y las especies marinas que dependen de este humedal de importancia internacional.
Cien días frente a la planta
La acción en el Zócalo coincidió con los 100 días de resistencia de comunidades y pescadores en Topolobampo, quienes mantienen un campamento frente al proyecto. Habitantes de Ohuira, Paredones y Lázaro Cárdenas sostienen que la instalación podría transformar su territorio y afectar sus fuentes de ingreso, por lo que reclaman una revisión integral antes de que continúen las obras.
Posibles consecuencias para los activistas
Los primeros reportes no informaron sobre activistas detenidos, personas lesionadas o daños en el asta. Los participantes podrían recibir una multa o arresto por acceder sin autorización a una zona restringida y colocar una manta en un elemento del equipamiento urbano; sin embargo, la sanción solo podrá establecerla la autoridad competente. Si una inspección detectara daños materiales, el caso podría seguir otra vía legal, aunque hasta ese momento no existía información oficial al respecto.
















