CIUDAD DE MÉXICO, 09 de septiembre de 2026.- La protección de mares y costas volvió al centro de la discusión ambiental ante las presiones crecientes que enfrentan los océanos. México y Francia plantearon reforzar su cooperación en conservación, restauración y manejo sostenible de los ecosistemas marinos, con la intención de convertir acuerdos internacionales en proyectos y acciones concretas.
El tema fue abordado durante el Foro Franco-Mexicano sobre Biodiversidad Marina y Costera “Dos naciones oceánicas frente a los desafíos del siglo XXI”, realizado en el contexto de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Durante el encuentro, la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles García, sostuvo que los problemas que afectan a los recursos naturales, costeros y marinos requieren nuevas políticas apoyadas en soluciones y conocimiento científico.
Señaló que México ha abierto áreas específicas para atender la gestión y manejo de sus mares, y consideró necesario modificar la manera en que se abordan estos desafíos, sin minimizar la gravedad de los problemas ambientales.
Golfo de California y Yucatán, entre los ejemplos
Robles García mencionó al Golfo de California y a la península de Yucatán como ejemplos de experiencias que pueden servir para construir nuevas formas de colaboración con Francia.
La funcionaria no detalló en su intervención proyectos franco-mexicanos específicos en esas dos regiones, pero planteó que la cooperación bilateral puede abrir espacio al intercambio de conocimientos y a la construcción de iniciativas conjuntas para atender la biodiversidad marina y costera.
Por su parte, la embajadora de Francia en México, Delphine Borione, advirtió que los océanos están sometidos a presiones cada vez mayores y sostuvo que ningún país puede hacer frente por sí solo a esos desafíos.
Tratado de Alta Mar y cooperación
Borione destacó la entrada en vigor, en enero de 2026, del Acuerdo sobre Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional, conocido como BBNJ o Tratado de Alta Mar.
También reconoció el papel de México durante las negociaciones y el proceso que permitió la entrada en vigor de ese acuerdo.
La diplomática señaló que los compromisos internacionales deben traducirse en cooperación concreta. Como ejemplo mencionó un proyecto respaldado por la Agencia Francesa de Desarrollo para integrar la protección de la biodiversidad en sectores productivos locales, entre ellos la pesca mediante prácticas sustentables.
Además, recordó que en abril México y Francia firmaron declaraciones de intención entre sus autoridades ambientales y organismos especializados, cuyo siguiente paso será convertir esos instrumentos en intercambio técnico, conocimiento compartido y nuevos proyectos.
En el foro participaron especialistas, representantes ambientales, gestores territoriales y miembros de comunidades científicas y académicas de ambos países, quienes intercambiaron experiencias sobre conservación y restauración de ecosistemas marinos y costeros.
















