CIUDAD DE MÉXICO, a 13 de octubre de 2026.- Una estatua de Baphomet instalada en la azotea de una casa provocó una reacción dividida en Jardines del Pedregal, Ciudad de México. Algunos vecinos expresaron su molestia y reunieron firmas para pedir que el propietario quite la figura; otros defienden su derecho a mantenerla dentro de su vivienda.
Las versiones sobre la calle
Habitantes de la zona han dicho que el ambiente cambió desde que apareció la estatua y que durante la noche se escuchan ruidos extraños. La inquietud se difundió entre residentes, pero esos relatos no prueban que exista una causa paranormal ni que la escultura produzca los sonidos.
La petición para retirar la figura muestra el nivel de inconformidad de quienes viven cerca. La disputa enfrenta la preocupación de algunos vecinos con la postura de otros, que consideran que la decoración de una propiedad pertenece a su dueño.
La justificación del propietario
El dueño explica que colocó la estatua por su significado simbólico y sostiene que tiene derecho a exhibirla en su casa. La información publicada sobre el caso no incluye una declaración más extensa ni una explicación concreta sobre qué representa para él.
¿De dónde viene la imagen?
Aunque el nombre Baphomet se vinculó con acusaciones contra los caballeros templarios en la Edad Media, la imagen más reconocible —con rasgos humanos y de cabra— fue desarrollada por Éliphas Lévi en el siglo XIX. Un estudio académico sobre la figura explica que Lévi la relacionó con sus ideas esotéricas y con una síntesis de conceptos religiosos, científicos y políticos.
Así, Baphomet no tiene una sola lectura universal: para algunas personas representa una figura ligada al ocultismo; para otras, un símbolo de equilibrio o de elementos opuestos. Esa diferencia de interpretaciones ayuda a explicar por qué una estatua en una azotea puede convertirse en motivo de debate, pero no confirma los ruidos ni el supuesto cambio de ambiente que mencionan algunos vecinos.
















