Por Cristell Lozada
MÉRIDA, YUC, a 1 de febrero de 2026 .- La cotorra argentina, especie exótica registrada en Mérida durante 11 meses del año, podría convertirse en un riesgo ambiental si su reproducción no se controla a tiempo, de acuerdo con el Reporte Anual del Proyecto Santa María sobre la presencia de loros en la zona urbana de la capital yucateca.
Aunque actualmente no representa una amenaza inmediata, su comportamiento reproductivo y los antecedentes documentados en otros países colocan su presencia como una alerta temprana para la conservación de las aves nativas.
El Proyecto Santa María advirtió que en países como Uruguay y diversas regiones de Europa, la reproducción descontrolada de la cotorra argentina ha provocado el desplazamiento de aves nativas y daños a infraestructura urbana, lo que obligó a implementar programas de control poblacional.
En México, esta especie exótica ya se encuentra presente en 30 estados, principalmente en el norte del país, tras haber sido introducida de manera ilegal.

Como medidas preventivas, el proyecto anunció el inicio de dos nuevos programas: el monitoreo de 33 nidos activos, con seguimiento a su éxito reproductivo y posibles depredaciones, y un esquema específico para el control y vigilancia de nidos de cotorra argentina, en coordinación con autoridades federales, estatales y municipales, con el objetivo de contener su reproducción antes de que genere afectaciones al equilibrio ecológico urbano.
Especies nativas, adaptadas y exóticas
Durante 2025, el proyecto recibió 2 mil 935 reportes ciudadanos, con la participación activa del 82.3 por ciento de los observadores, lo que permitió documentar la presencia de nueve especies de loros en distintos puntos de la ciudad.
El monitoreo confirmó que Mérida se ha convertido en un entorno clave para el estudio de estas aves, tanto por la diversidad registrada como por su capacidad de adaptación al espacio urbano.
Del total de especies identificadas, tres se distribuyen de manera natural en la región, dos se han adaptado a la vida urbana y dos fueron reportadas de forma aislada, como la guacamaya roja y el loro cabeza azul, observados entre marzo y abril.
Además, se detectó la presencia de dos especies exóticas: la cotorra argentina y la cotorra de Kramer, esta última registrada durante cuatro meses del año.
El análisis de los datos indica que el loro cachetes amarillos concentró el 35.8 por ciento de los reportes, manteniendo presencia constante durante todo el año, seguido del loro frente blanca, con el 26.9 por ciento. El perico pecho sucio representó el 10 por ciento de los avistamientos y el loro cabeza amarilla el 5.2 por ciento, especies que ya presentan registros de anidación dentro de la ciudad.
En cuanto a alimentación y uso del hábitat, se documentaron 36 especies de plantas utilizadas por los loros para alimentarse, descansar y reproducirse, entre ellas chaka, huaxim, mango, pich, almendro, moringa, zapote, naranja agria, palma real, maculis, huaya, ceiba y guayaba.
Los registros muestran que estas aves consumen frutos, semillas, hojas y corteza, mientras que árboles como el huaxim, las palmeras y el flamboyán funcionan como sitios estratégicos de descanso y anidación.
El reporte concluye que tres especies se reproducen actualmente en la zona urbana de Mérida: el loro frente blanca, el loro cachetes amarillos y el loro cabeza amarilla. Ante este escenario, se recomienda reportar avistamientos, cuidar las áreas verdes y evitar la tala o poda de árboles, ya que estas acciones inciden directamente en la disponibilidad de sitios de reproducción.















