Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 07 de marzo de 2026.- Para muchas personas mayores, un perro no solo es una mascota: se convierte en compañía, motivación y hasta un aliado para la salud. Investigaciones difundidas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destacan que convivir con estos animales puede mejorar significativamente la calidad de vida en la tercera edad.
El médico veterinario Francisco Javier Carbajal Merchant, académico de la FES Cuautitlán, explica que los perros tienen una notable capacidad de apego con los humanos, lo que favorece vínculos emocionales fuertes. Este lazo ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y la sensación de soledad, problemas frecuentes en la población adulta mayor.
Pero los beneficios no se quedan en lo emocional. Tener un perro implica responsabilidades diarias como sacarlo a pasear, jugar con él o cuidar su higiene. Estas actividades fomentan el movimiento y contribuyen a mantener una vida activa y una mejor condición física, algo fundamental para prevenir enfermedades asociadas con el sedentarismo.
La ciencia respalda estas observaciones. Un análisis citado por especialistas de la UNAM, basado en estudios que abarcan a más de 3.8 millones de personas, encontró que los dueños de perros presentan una reducción del 24 % en el riesgo de mortalidad general y del 31 % en muertes por enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes no tienen mascota.
Además, el cuidado de un perro ayuda a mantener la mente activa. Establecer rutinas para alimentarlo o pasearlo estimula la memoria y la organización diaria, al tiempo que brinda un sentido de propósito y compañía constante.
Para los especialistas, la clave está en la adopción responsable. Elegir un animal acorde con el estilo de vida de cada persona —preferentemente con asesoría veterinaria— permitirá que la convivencia se convierta en una experiencia positiva tanto para el humano como para el animal.













