Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 14 de mayo de 2026.- En cuestión de días, el precio del tomate en Yucatán vivió un giro drástico que impactó directamente a consumidores, comerciantes y productores: pasó de venderse hasta en 80 pesos el kilo a ubicarse alrededor de los 30 pesos, una caída cercana al 62.5% que pocos vieron venir y que ya está cambiando el comportamiento del mercado.
Lo que hace apenas unas semanas era un producto caro y limitado, hoy se encuentra con mayor circulación en centrales de abasto y puntos de distribución, lo que provocó un desplome acelerado en su precio. De acuerdo con productores, el cambio no es casual: la demanda bajó de forma repentina luego de los altos costos, mientras que la oferta comenzó a aumentar, generando un efecto inmediato en el mercado.
El fenómeno ocurre en medio de la temporada de sequía, que actualmente se encuentra en uno de sus puntos más intensos y ha afectado la producción agrícola en distintas zonas del estado. Sin embargo, este mismo ciclo climático está a punto de cambiar: en aproximadamente 15 días se espera la llegada de las lluvias, un factor que históricamente altera por completo el comportamiento del campo.

Con las precipitaciones, la producción de tomate y otros cultivos suele aumentar de manera considerable, lo que provoca una mayor oferta y, en consecuencia, precios más bajos para el consumidor. Productores anticipan que esta tendencia podría mantenerse durante varios meses, especialmente entre junio y noviembre, cuando el campo entra en su etapa más productiva.
El desplome del tomate deja así un doble escenario: alivio inmediato para las familias yucatecas que ven bajar el costo de un alimento básico, pero también incertidumbre para el sector agrícola, que vuelve a quedar a merced de un mercado que cambia tan rápido como el clima.















