Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 21 de agosto de 2026.- Una cueva de Cintalapa, Chiapas, se convirtió en una ventana hacia la espiritualidad de los antiguos pueblos zoques. El INAH reveló que en su interior fueron localizadas 179 piezas prehispánicas y 13 ofrendas, utilizadas en un espacio ceremonial relacionado con rituales de lluvia y fertilidad agrícola.
El hallazgo de la llamada Cueva Mundo Zoque fue presentado durante la conferencia mañanera de este viernes por el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Joel Omar Vázquez Herrera.
Los trabajos arqueológicos permitieron documentar 13 depósitos rituales con materiales cerámicos correspondientes preliminarmente al Clásico Tardío regional, entre 600 y 900 d.C.
¿Qué encontraron?
Entre las piezas recuperadas hay incensarios, urnas efigie y cajetes, algunos con representaciones de animales y figuras humanas. Destacan las imágenes de jaguares, tecolotes y serpientes, elementos que tenían un profundo significado dentro de la cosmovisión zoque.
La cueva tiene alrededor de 100 metros de longitud y su acceso se realiza mediante un descenso de más de 10 metros. En el interior existen pasajes estrechos y cámaras con estalactitas y estalagmitas, un entorno que los investigadores relacionan simbólicamente con el inframundo o ts’uan.
Más que un sitio habitacional, los primeros análisis indican que la cueva funcionó como un espacio ceremonial. Los antiguos zoques habrían acudido hasta este lugar para realizar peticiones relacionadas con las lluvias y las buenas cosechas, lo que revela la estrecha relación entre sus prácticas religiosas y la actividad agrícola.
Uno de los hallazgos destacados es un sahumador con la representación de un quincunce, símbolo que alude a los cuatro rumbos del universo.
El descubrimiento fue posible gracias a la colaboración entre habitantes de la región y especialistas. En enero pasado, el guía local Jairo Díaz Barreiro informó sobre la existencia de la cueva al Centro INAH Chiapas. Posteriormente, los arqueólogos realizaron investigaciones y trabajos de documentación entre febrero y junio.
Revelan el misterio
El INAH informó que continuará estudiando el sitio y sus materiales para ampliar el conocimiento sobre las prácticas rituales de las antiguas comunidades zoques.
Para ello se prevén herramientas como la fotogrametría tridimensional, además de análisis especializados que permitan reconstruir el significado cultural de este espacio.
El hallazgo coloca nuevamente a Chiapas en el mapa de la investigación arqueológica y demuestra que, debajo de sus montañas y selvas, todavía existen espacios capaces de contar historias de hace más de mil años.














