Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 26 de mayo de 2026.- Mientras continúan las negociaciones para la reapertura total de Chichén Itzá, autoridades federales enviaron un mensaje que busca disipar una de las principales preocupaciones de los vendedores: no habrá desalojos y quienes no deseen mudarse al nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI) podrán continuar trabajando dentro de la zona arqueológica.
La propuesta impulsada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) contempla una serie de beneficios para los comerciantes, entre ellos acceso a internet, mejor señal de telefonía celular, posibilidad de utilizar terminales bancarias, espacios más organizados y mayores condiciones de seguridad.
El objetivo, señalaron las autoridades, es modernizar la actividad comercial dentro de uno de los destinos turísticos más importantes del país, sin afectar los ingresos de las familias que dependen de la venta de artesanías y productos tradicionales.
El reto comercial
De acuerdo con el director general del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, alrededor de 262 artesanos, equivalentes a casi el 40 por ciento de los 666 vendedores registrados oficialmente, ya aceptaron incorporarse al nuevo esquema relacionado con el CATVI.
Uno de los temas que más preocupaba a los comerciantes era la posibilidad de perder visibilidad frente al flujo turístico. Sin embargo, las autoridades descartaron la apertura de accesos alternos a Chichén Itzá, por lo que todos los visitantes continuarán ingresando por la misma ruta principal.
Además, el gobierno estatal confirmó que cualquier proceso de reubicación ocurriría dentro del propio complejo arqueológico y no fuera de él. Incluso se analiza redistribuir estratégicamente a los vendedores a lo largo del recorrido hacia el Cenote Sagrado, buscando aprovechar el tránsito constante de turistas.
Entre las propuestas también se encuentra congelar el padrón actual de artesanos para evitar una sobrepoblación de vendedores y preservar el equilibrio entre la experiencia turística y la actividad económica de quienes, durante décadas, han formado parte del paisaje cultural y comercial de Chichén Itzá.














