CIUDAD DE MÉXICO, a 01 de septiembre de 2026.— Científicos lograron reconstruir las llamadas “rutas ocultas” del tráfico ilegal de loros en México mediante un modelo que combina información de confiscaciones, distribución de las especies y la red carretera nacional, con el objetivo de anticipar los puntos donde estas actividades podrían concentrarse.
La investigación, encabezada por especialistas de la Universidad Nacional de Australia y con participación de la Universidad Estatal de Arizona, analizó más de 6 mil registros de confiscaciones recopilados entre 1997 y 2024.
Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, muestran que el tráfico no se distribuye de manera uniforme. Los corredores con mayor flujo previsto se concentran principalmente en el sureste mexicano, al este del Istmo de Tehuantepec y a través de la Península de Yucatán.

El modelo encontró una actividad prevista particularmente intensa en carreteras que conducen hacia ciudades como Villahermosa, Tuxtla Gutiérrez, Mérida y Campeche, o que las atraviesan. También identificó corredores relevantes que convergen en Oaxaca de Juárez y otros ubicados en la vertiente del Pacífico occidental.
De los bosques a las grandes ciudades
Para reconstruir los posibles desplazamientos, los investigadores tomaron como puntos de origen las áreas donde viven naturalmente las aves y como destinos los sitios donde se realizaron confiscaciones. Después incorporaron la red carretera para calcular cuáles serían las conexiones con mayor probabilidad de concentrar el traslado ilegal.
El estudio señala además que numerosos decomisos se han registrado a cientos de kilómetros de los hábitats naturales, incluso en grandes centros urbanos como Ciudad de México, un patrón que los autores consideran indicativo de una red organizada de tráfico de larga distancia.
Las guacamayas y los loros del género Amazona figuran entre las especies sometidas a mayor presión, al ser seleccionadas de manera persistente dentro del comercio ilegal.
La investigación también encontró que la mitad de las especies nativas analizadas está directamente amenazada por su captura para este mercado y que ninguna ha mejorado su estado de conservación desde 1993.
A partir de los resultados, los científicos desarrollaron una plataforma interactiva de acceso restringido para autoridades verificadas, con la que pueden consultar corredores de riesgo por especie y jurisdicción. El objetivo es orientar la vigilancia hacia zonas donde el modelo anticipa una mayor probabilidad de tráfico.
















