Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., 23 de julio de 2026.– Entre semillas, tierra y plantas que crecen gracias a sus propios cuidados, niñas y niños del Centro de Atención Múltiple (CAM) No. 2 “Aurora de las Mercedes Barrera” transforman la Milpa Maya en un espacio de aprendizaje donde la naturaleza se convierte en una herramienta para desarrollar habilidades, fortalecer su autonomía y preservar los saberes tradicionales de Yucatán.
El huerto escolar forma parte del proyecto Milpa Maya, impulsado por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), una estrategia que busca acercar a estudiantes de Educación Especial a prácticas ancestrales relacionadas con la agricultura, la alimentación saludable y el respeto por el medio ambiente.

En este plantel, donde se atiende principalmente a niñas y niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y otras discapacidades, cada actividad dentro de la milpa se adapta a las necesidades de los estudiantes, permitiéndoles aprender mediante experiencias sensoriales y prácticas que fortalecen sus capacidades motrices, cognitivas y socioemocionales.
El proyecto ha convertido el huerto en un aula viva, donde sembrar una semilla, observar su crecimiento y participar en el cuidado de una planta representa una oportunidad para comprender el origen de los alimentos y desarrollar habilidades para la vida diaria.
Aquí participan todos
Además del aprendizaje individual, la Milpa Maya ha impulsado la participación de madres, padres de familia, docentes y estudiantes, creando una comunidad educativa más cercana y fortaleciendo el vínculo entre la escuela y los hogares.
La iniciativa también permite recuperar conocimientos que forman parte de la identidad yucateca, al tiempo que fomenta entre las nuevas generaciones la importancia de cuidar los recursos naturales, valorar los alimentos y reconocer el trabajo que existe detrás de cada producto que llega a la mesa.
Con este tipo de proyectos, la Segey fortalece una educación inclusiva que combina tradición, aprendizaje y bienestar, colocando a las niñas y niños como protagonistas de experiencias que conectan la cultura maya con nuevas formas de enseñanza.














