Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., 29 de julio de 2026.- Las dunas costeras constituyen uno de los principales sistemas de protección natural del litoral yucateco, al reducir el impacto del oleaje, los vientos intensos y las marejadas asociadas con tormentas y huracanes. Además de proteger las playas, estos ecosistemas contribuyen a conservar el equilibrio de la franja costera.
Un escudo natural para las playas
A lo largo de la costa de Yucatán, las dunas actúan como una barrera que disminuye la fuerza con la que el mar impacta el litoral y ayuda a evitar la pérdida de arena por la erosión. Su presencia favorece la estabilidad de las playas y fortalece la protección de las comunidades ubicadas cerca del océano.
Las dunas también cumplen una función esencial para la biodiversidad. En estos ecosistemas habitan especies adaptadas a condiciones de alta salinidad, temperaturas elevadas y fuertes vientos. Plantas como la uva de mar, el chit y otras especies rastreras fijan la arena mediante sus raíces, mientras que el entorno sirve de refugio para aves, reptiles, cangrejos y como zona de anidación de tortugas marinas.
El crecimiento urbano, la construcción sobre las dunas, el tránsito de vehículos y la eliminación de la vegetación han reducido la capacidad de estos ecosistemas para desempeñar su función natural en distintos puntos del litoral yucateco, lo que incrementa la vulnerabilidad de la costa.
Clave frente al cambio climático
Especialistas señalan que la conservación de las dunas costeras representa una medida de prevención ante los efectos del cambio climático. Un sistema de dunas en buen estado permite que el litoral tenga mayor resistencia frente al aumento del nivel del mar y al impacto de fenómenos meteorológicos de mayor intensidad.
Más que formaciones de arena, las dunas costeras son una infraestructura natural que protege a Yucatán, favorece la conservación de la biodiversidad y contribuye a mantener la estabilidad de las playas y del ecosistema costero.}















