UXPANAPA, Ver., a 13 de agosto de 2026.— Erasto Crisanto Valdez volvió a abrazar a sus hijos después de permanecer 16 días atrapado en una caverna dentro de un cenote, a más de 100 metros del punto por donde ingresó. El pescador, de 31 años, regresó la noche del lunes 10 de agosto a su hogar en el Poblado 14, donde su esposa, hijos, padres y hermanos lo esperaban tras más de dos semanas de incertidumbre.
Más de 500 habitantes participaron en el recibimiento, marcado por aplausos, oraciones y cánticos. Frente a sus hijos y al resto de su familia, Erasto agradeció el apoyo recibido durante su desaparición. “No tengo cómo agradecerles ni cómo pagarles por tanto gesto de cariño. Dios se los pague”.
Una jornada de pesca se convirtió en una lucha por sobrevivir
La historia comenzó el 23 de julio, cuando Erasto entró con su padre a un cenote ubicado en la zona limítrofe entre Veracruz y Oaxaca. Según su relato, persiguió a un róbalo y, al intentar volver, no encontró la salida. Después de nadar por el sistema subterráneo llegó a una cavidad con aire, piedra, lodo y humedad, donde permaneció completamente aislado, sin alimentos y con agua de un manantial como único sustento.
Buzos lo encontraron cuando oraba
El pescador fue localizado con vida el 7 de agosto por buzos especializados de México, Alemania, Estados Unidos y República Dominicana. Erasto contó que estaba orando cuando escuchó el ruido de burbujas y después una voz que preguntaba si había alguien. “Sí, aquí estoy”, respondió desde la oscuridad. El operativo también involucró a pobladores, cuerpos de emergencia, autoridades municipales y personal de la Secretaría de Marina.
“No tengo palabras”, dice ante sus hijos
Tras el rescate, Erasto recibió atención hospitalaria por deshidratación y desnutrición severas, antes de obtener el alta médica y volver a casa. Aunque estuvo desaparecido durante 16 días, aseguró que dentro de la cueva sintió que solo habían transcurrido cerca de tres. Al reencontrarse con sus hijos, reconoció que no encontraba palabras para describir lo vivido: una jornada de pesca que casi termina en tragedia y que concluyó con el abrazo que esperó en la oscuridad.
















