CIUDAD DE MÉXICO, a 13 de agosto de 2026.- A simple vista puede ser difícil distinguirlo de otros patos, pero su ADN guarda pequeñas diferencias que ayudan a explicar su identidad. Investigadores mexicanos secuenciaron por primera vez el genoma del pato mexicano (Anas diazi), una especie amenazada de acuerdo con la norma mexicana de conservación.
El trabajo, en el que participaron especialistas del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, consiguió el primer ensamblaje de novo de alta calidad de su genoma. Esto significa que los científicos pudieron reconstruir su información genética sin partir del genoma de otra especie como modelo.
Patricia Padilla, autora principal del estudio y quien realiza una investigación postdoctoral en el IE, explicó que este nuevo mapa genético servirá como referencia para futuros trabajos sobre evolución, conservación y genética del pato mexicano. La investigación fue publicada en la revista científica BMC Genomics.
Dos caminos para comprobar el tamaño de su genoma
Para obtener un resultado más sólido, el equipo calculó el tamaño del genoma mediante dos procedimientos independientes. Primero analizaron pequeños fragmentos de las secuencias de ADN, conocidos como k-mers, método que no necesita un genoma de referencia. Posteriormente realizaron el ensamblaje de las secuencias genéticas.
Los resultados de ambos procedimientos fueron concordantes, lo que, de acuerdo con Padilla, permitió validar de manera independiente la calidad del genoma obtenido.
Los científicos también lo compararon con el mallard (Anas platyrhynchos), debido a la gran semejanza genética y física entre ambos. Incluso, las hembras del mallard pueden llegar a confundirse con ejemplares del pato mexicano. La discusión sobre su clasificación se prolongó durante años, hasta que en 2020 la Sociedad Americana de Ornitología reconoció a Anas diazi como una especie distinta.
Pequeñas diferencias que cuentan mucho
El estudio encontró que las diferencias entre ambas especies no se deben principalmente a grandes reorganizaciones de sus cromosomas, sino a pequeños cambios estructurales localizados en determinadas regiones del genoma.
Los investigadores observaron una importante concentración de diferencias en los cromosomas 1 y Z, mientras que buena parte del resto del genoma y las proteínas de ambas especies presentan una elevada similitud.
En la investigación participaron también Edmundo Gutiérrez Morales, Gastón Contreras Jiménez y Marco Tulio Solano de la Cruz, del Instituto de Ecología; David Colón Quezada, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y Guadalupe Bravo Vinaja, del Colegio de Postgraduados.
La conservación cobra especial importancia porque el pato mexicano es considerado semiendémico, apenas 2% de su población habita en Estados Unidos, mientras que su población mundial se estima en alrededor de 55 mil ejemplares.
















