MÉRIDA, Yuc., a 26 de agosto de 2026.— El Sol registró un intenso episodio de actividad tras liberar cinco llamaradas de clase M desde la región activa AR4513, un complejo grupo de manchas solares que permanece bajo observación. Las explosiones ocurrieron entre el 24 y el 25 de agosto y causaron interrupciones temporales en las comunicaciones de distintas partes del planeta.
Cinco explosiones en menos de 24 horas
La región 4513 produjo las cinco llamaradas de clase M, además de nueve explosiones de categoría C y dos de nivel B, para un total de 16 eventos durante el periodo. La más potente alcanzó una intensidad cercana a M7.0 y llegó a su punto máximo alrededor de las 10:02 horas UTC del 25 de agosto.
El estallido más fuerte provocó un apagón moderado de radio sobre África, mientras que las otras cuatro llamaradas causaron afectaciones menores en regiones de Asia, el océano Pacífico y zonas cercanas a Centroamérica. Estos efectos se concentraron en comunicaciones de alta frecuencia y algunas señales de navegación, según reportó EarthSky.
¿Qué tan poderosas fueron las llamaradas?
Las explosiones solares se dividen en las categorías A, B, C, M y X; cada nivel resulta diez veces más potente que el anterior. Las llamaradas M ocupan el segundo escalón más alto, por debajo de las X, y pueden provocar apagones de radio de corta duración, alteraciones en sistemas de navegación y problemas en las operaciones de satélites.
Una llamarada M7 libera siete veces más flujo de rayos X que una M1, aunque permanece por debajo de una explosión de clase X. El Centro de Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos señala que las llamaradas M pueden generar afectaciones menores o moderadas en la zona iluminada de la Tierra, pero esto no significa que una peligrosa ola de fuego o calor solar vaya a golpear directamente al planeta.
¿Existe peligro para las personas?
Para quienes se encuentran en la superficie terrestre no existe un riesgo directo, porque la atmósfera y el campo magnético funcionan como un enorme escudo natural. Las llamaradas no causan quemaduras, enfermedades ni aumentos perceptibles de temperatura, por lo que no es necesario permanecer en casa, utilizar bloqueador adicional o desconectar los aparatos eléctricos.
La recomendación es seguir los reportes de organismos científicos como la NOAA, la NASA y el SIDC, además de evitar publicaciones alarmistas. Astronautas, aerolíneas que cruzan regiones polares y operadores de satélites sí deben aplicar protocolos especiales. También se debe evitar mirar directamente al Sol: observarlo sin filtros certificados puede provocar lesiones graves en los ojos, independientemente de estas llamaradas.
















