Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 26 de agosto de 2026.— Ante el registro de 133 embarazos en niñas de entre 11 y 14 años durante 2025 en Yucatán, la Secretaría de las Mujeres (Semujeres) reforzó sus estrategias de prevención en comunidades y planteles escolares. Para ello, alrededor de 100 promotoras realizan labores de sensibilización y orientación en 45 municipios de la entidad.
La titular de Semujeres, Sisely Burgos Cano, explicó que la estrategia busca prevenir tanto los embarazos a temprana edad como el abuso sexual contra niñas y adolescentes. Las acciones, que anteriormente se concentraban en secundarias y planteles de educación media superior, también llegaron a escuelas primarias.
Como parte del reforzamiento, Valladolid, Tizimín y Chemax recibirán apoyo del Gobierno Federal, debido a que en estos municipios se han identificado casos de menores de 15 años en gestación.
La estrategia contempla recorridos de las promotoras por distintas comunidades, donde también realizan visitas casa por casa para entregar información, orientar a las familias y acercarlas a los Centros Mujeres con Vida Libre de Violencia, donde pueden recibir atención y acompañamiento.
En las escuelas primarias, la Dirección de Prevención de Semujeres organiza ferias y actividades lúdicas para orientar a niñas y niños sobre el respeto a sus límites corporales, ayudarles a identificar situaciones que puedan representar una agresión y saber cuándo pedir ayuda.
“Desde la Dirección de Prevención estamos llevando ferias con actividades lúdicas a las escuelas primarias para orientar a niñas y niños sobre el respeto a sus límites corporales y la prevención de agresiones”, señaló Burgos Cano.
La funcionaria destacó que la prevención también requiere involucrar a madres, padres y tutores, debido a que todavía existe resistencia en algunas familias para hablar abiertamente sobre sexualidad, violencia y abuso. Por ello, Semujeres desarrolla talleres dirigidos tanto a mujeres como a hombres.
El objetivo es que la prevención no se limite a proporcionar información, sino que permita identificar señales de alerta, fortalecer el autocuidado y evitar que las conductas violentas sean consideradas normales, además de construir redes de apoyo dentro de las propias comunidades.















