Por Cristel Lozada
PROGRESO, Yuc., a 31 de marzo de 2026.— Con la llegada del calor y el inicio de la primavera, las playas yucatecas comienzan a recibir a las primeras tortugas marinas que arriban para desovar, marcando así el inicio de la temporada de anidación 2026, un periodo que se extenderá de abril a octubre y que resulta clave para la supervivencia de estas especies.
Cada año, cientos de ejemplares —principalmente de tortuga carey y tortuga blanca— llegan durante la noche a costas como Sisal, Celestún, Dzilam de Bravo y la franja Chabihau–Santa Clara, donde depositan entre 90 y 120 huevos por nido. Este proceso es fundamental para la permanencia de especies que, en su mayoría, se encuentran en algún grado de riesgo.
Cifras históricas en 2025
Durante la 52ª Reunión Ordinaria del Comité para la Conservación de las Tortugas Marinas del Estado, se informó que la temporada 2025 dejó cifras históricas, con 11 mil 773 nidos registrados y más de 1.2 millones de huevos protegidos. Como resultado, se logró la liberación de más de 724 mil crías en las costas yucatecas, reflejando tanto la magnitud del fenómeno como los avances en materia de conservación.
De cara a este 2026, autoridades ambientales, centros de investigación y organizaciones civiles definieron nuevas estrategias para fortalecer la protección de estas especies. Entre las acciones destacan el reforzamiento de la vigilancia costera, la capacitación de brigadas de campo y el uso de herramientas tecnológicas para el monitoreo de nidos en tiempo real, con el objetivo de incrementar las tasas de supervivencia.
Trabajo conjunto en tortugueros
Este esfuerzo se desarrolla de manera coordinada a lo largo del litoral yucateco, donde los campamentos tortugueros operan con el respaldo de comunidades locales y voluntarios. A través de recorridos nocturnos, resguardo de nidadas y liberación de crías, estos grupos enfrentan amenazas constantes como la depredación, la contaminación, la iluminación artificial y la actividad humana no regulada.
Si bien la tortuga carey y la tortuga blanca son las especies más frecuentes en la región, también se han documentado arribos de tortuga caguama y tortuga laúd, lo que confirma la riqueza biológica y la importancia ambiental de las playas yucatecas a nivel nacional.
Llamado a respetar los nidos
Ante este panorama, las autoridades reiteraron el llamado a visitantes y habitantes para actuar con responsabilidad durante la temporada. Se recomienda respetar las áreas señalizadas, evitar el tránsito de vehículos en la franja costera y reportar cualquier incidencia a la Línea Tortuguín, un canal ciudadano que permite activar protocolos de atención de manera oportuna.
Más allá de su relevancia ecológica, la temporada de anidación representa un esfuerzo colectivo en el que convergen la ciencia, la participación comunitaria y la conservación ambiental. En ese contexto, cada nido protegido se traduce en una nueva oportunidad para asegurar la permanencia de estas especies en los mares de Yucatán.















