CIUDAD DE MÉXICO, a 15 de mayo de 2026.— ¿Debemos preocuparnos? Mientras el nombre “El Niño Godzilla” gana presencia en reportes internacionales y conversaciones en redes sociales, nuevos pronósticos climáticos colocaron nuevamente al Pacífico bajo vigilancia y encendieron la atención de especialistas en distintas partes del mundo.
Aunque el nombre suena alarmante, especialistas aclaran que no se trata de una categoría científica oficial. La expresión se utiliza de forma informal para describir posibles episodios particularmente fuertes de El Niño, similares a algunos eventos intensos registrados en décadas anteriores.
Las señales observadas en el océano y los modelos meteorológicos más recientes apuntan a un posible cambio en el comportamiento del fenómeno El Niño durante los próximos meses. Aunque todavía no existe una confirmación sobre la intensidad que alcanzaría, organismos científicos reconocen que aumentó la probabilidad de su desarrollo.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, mantiene activa una vigilancia de El Niño y reportó un incremento en las probabilidades de formación del fenómeno para este año.
El Pacífico bajo la lupa
Datos del Centro de Predicción Climática de NOAA indican un 82 por ciento de probabilidad de desarrollo entre mayo y julio de 2026 y un 96 por ciento de posibilidad de persistencia hacia el invierno del hemisferio norte entre finales de este año e inicios de 2027.
Sin embargo, existe un detalle que mantiene cautela entre especialistas. El sistema El Niño-Oscilación del Sur permanece actualmente en condiciones neutrales y los modelos aún muestran incertidumbre respecto al comportamiento que podría presentar durante los próximos meses.
Los análisis técnicos también indican que todavía no existe una señal dominante sobre la fuerza que alcanzaría el fenómeno, por lo que los escenarios continúan bajo seguimiento.
Lo que podría sentirse más adelante
Especialistas internacionales señalan que episodios fuertes de El Niño suelen modificar patrones climáticos en distintas regiones del mundo. Algunas zonas pueden enfrentar periodos más secos, mientras otras registran lluvias más intensas o cambios en el comportamiento de tormentas y temperaturas.
Investigadores de la UNAM han advertido además que el calentamiento global está alterando patrones históricos conocidos, por lo que algunos efectos podrían aparecer en lugares distintos o comportarse de manera diferente a registros del pasado.
Por ahora, científicos mantienen la atención en el Pacífico y recomiendan seguir información de organismos oficiales. El mensaje no apunta a escenarios de alarma inmediata, pero sí a un seguimiento más cercano sobre lo que ocurra durante las próximas semanas.















