Por Staff
BEIJING, China, a 24 de agosto de 2026.- Lo que alguna vez parecía una escena de ciencia ficción ya tiene competencia propia. Pekín inauguró los segundos Juegos Mundiales de Robots Humanoides, una exhibición tecnológica convertida en torneo internacional que reúne a 2,056 robots de 666 equipos para demostrar hasta dónde pueden llegar estas máquinas.
La segunda edición cuenta con 25 equipos extranjeros de 16 países, en una participación que incluye a potencias tecnológicas como Estados Unidos, Alemania y Japón, aunque China mantiene una amplia mayoría de los equipos inscritos.

Durante cinco días, los robots se enfrentan en 51 pruebas que combinan deportes y desafíos inspirados en actividades humanas. Atletismo, futbol, tenis de mesa, levantamiento de pesas, artes marciales y otras disciplinas forman parte del programa, junto con ejercicios destinados a demostrar su capacidad para realizar tareas prácticas.
La evolución frente a la primera edición es evidente. Este año se programaron más de 1,300 encuentros, frente a los 487 de 2025, mientras que algunas categorías exigen mayores niveles de autonomía y buscan medir el desempeño de los robots en escenarios similares a los que podrían encontrar en el mundo laboral.
Y los resultados ya comenzaron a sorprender
El Tiangong Ultra, desarrollado por el Beijing Humanoid Robot Innovation Center, completó los 100 metros en 9.39 segundos, superando la marca de 9.58 segundos que Usain Bolt mantiene como récord humano desde 2009. El robot había registrado 21.50 segundos en la edición anterior, lo que evidencia el salto de rendimiento alcanzado en apenas un año.
Pero la velocidad es sólo una parte del experimento. Los organizadores también buscan conocer qué ocurre cuando estas máquinas deben enfrentarse a situaciones menos predecibles: apagar incendios, manipular objetos, ejecutar labores industriales o desenvolverse en entornos semejantes a hoteles y fábricas.
En una de las pruebas de extinción de incendios, por ejemplo, los robots tuvieron que identificar materiales peligrosos, cerrar válvulas y controlar un fuego en un tiempo determinado, mostrando tanto sus avances como las dificultades que todavía enfrentan al operar en ambientes reales.
La competencia ocurre mientras China intensifica su apuesta por convertir la robótica humanoide en una industria estratégica, pasando de utilizar los robots como demostraciones tecnológicas a buscar aplicaciones comerciales y laborales.
Más que una competencia deportiva, los Juegos de Pekín funcionan como un gigantesco laboratorio. Y la pregunta que dejan sobre la mesa es inevitable: ¿estamos viendo una exhibición de robots o el ensayo general de los trabajadores del futuro?














