Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 21 de agosto de 2026.- El 48.1% de las niñas y niños de 5 a 11 años presenta exceso de peso, mientras que la hipertensión afecta a hasta 31.3% de los adultos en zonas urbanas, según datos de la Ensanut Continua.
El sobrepeso y la obesidad ya alcanzan a casi la mitad de la población infantil de Yucatán, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (Ensanut), que reporta que 48.1 por ciento de las niñas y niños de entre 5 y 11 años presentan alguna de estas condiciones.
El indicador representa una señal de alerta para la salud pública, debido a que el exceso de peso desde edades tempranas incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas posteriormente.
El problema también alcanza a los adultos
El problema también se refleja entre la población adulta. En Yucatán, la prevalencia de hipertensión arterial alcanza 21.9 por ciento en localidades rurales y 31.3 por ciento en zonas urbanas, de acuerdo con la misma fuente.
Para el especialista en Salud Pública, Jorge Marín Marrufo, estas cifras muestran la necesidad de replantear la manera en que se aborda la salud, pues la atención médica no puede concentrarse únicamente en tratar enfermedades cuando ya se presentan.
Señaló que detrás de problemas como la obesidad pueden encontrarse distintos factores que van más allá de la alimentación, entre ellos el sedentarismo, el estrés, las condiciones laborales y las dificultades económicas.
En el caso de enfermedades como la diabetes, agregó, también influyen las condiciones del entorno en el que viven las personas y las posibilidades que tienen para mantener hábitos saludables.
El especialista sostuvo que la salud debe comenzar a construirse desde los espacios cotidianos, como el hogar, las escuelas, los centros de trabajo y las comunidades, y no únicamente en los consultorios.
No todo depende de la alimentación
Bajo esta perspectiva, una persona puede recibir correctamente un tratamiento médico, pero enfrentar dificultades para mejorar su condición si diariamente permanece en un entorno que favorece el sedentarismo, el estrés, el aislamiento o hábitos poco saludables.
Los llamados determinantes sociales de la salud también han adquirido mayor relevancia en las estrategias de prevención, debido a que las condiciones económicas, sociales y ambientales pueden influir directamente en el bienestar de la población.
A este panorama se suma la preocupación por la salud mental y la conexión social. La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre los efectos que pueden tener la soledad y el aislamiento en la salud física y mental.
Los datos de Yucatán plantean así un desafío que comienza desde la infancia. Prevenir antes de que aparezcan las enfermedades, mediante mejores hábitos, actividad física, alimentación adecuada, entornos saludables y redes de apoyo que permitan reducir los factores de riesgo desde las primeras etapas de la vida.
















