Mérida, Yuc., a 25 de agosto de 2026.- Son jóvenes, todavía comienzan su recorrido por los humedales y ahora algunos podrán ser seguidos incluso desde el espacio. Una nueva jornada científica en Celestún dejó 147 pollos de flamenco americano anillados y tres ejemplares equipados con transmisores satelitales para conocer qué ocurre con ellos cuando emprenden el vuelo.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) realizó el Segundo Anillamiento de Flamencos 2026 en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, uno de los principales refugios de esta especie en la Península de Yucatán.
El operativo alcanzó más del doble de ejemplares que el año anterior. En 2025 fueron anillados 70 pollos, mientras que esta vez la cifra llegó a 147.
Tres flamencos revelarán sus recorridos
El dato que más información puede aportar en los próximos meses provendrá de los tres transmisores satelitales colocados durante la jornada.
Estos equipos permitirán conocer los desplazamientos de las aves, las rutas que siguen, cuánto tiempo permanecen en determinadas zonas y cuáles son los sitios que utilizan de manera recurrente.
Esa información ayudará a identificar espacios estratégicos para el flamenco americano y servirá para fortalecer las medidas destinadas a conservar tanto a la especie como a los humedales de los que depende.
Los anillos también cumplen una función clave. Cada ejemplar queda identificado y puede ser reconocido posteriormente si es observado en Celestún o en otros puntos de su recorrido.
La actividad tuvo además un componente comunitario. Por primera vez participaron 40 niñas y niños, quienes pudieron acercarse al proceso de conservación y conocer el manejo que realizan especialistas con las aves.
La jornada reunió además a personal técnico, médicos veterinarios, habitantes de las comunidades, organizaciones civiles y personas voluntarias. Entre los colaboradores estuvieron la Fundación Pedro y Elena Hernández, el Zoológico de Miami y Grupo Xcaret.
Para los investigadores, los 147 anillos representan mucho más que una cifra. Cada vez que uno de esos flamencos vuelva a ser localizado podrá aportar una nueva pieza sobre sus viajes, su supervivencia y los sitios que necesita para seguir coloreando de rosa los humedales de la Península de Yucatán.














