GINEBRA, Suiza, a 20 de agosto de 2026.- La presión sobre Gianni Infantino alcanzó una nueva dimensión: aficionados de diferentes continentes lanzaron una petición global para exigir su renuncia a la presidencia de la FIFA. La campaña comenzó a circular bajo la etiqueta “InfantinoOut” y busca convertir el descontento de las tribunas en un reclamo internacional.
La iniciativa reúne a Football Supporters Europe, Football Supporters Africa, el Independent Supporters Council de Norteamérica y cerca de 40 organizaciones nacionales de seguidores. Además de pedir la salida inmediata del dirigente, los promotores reclaman cambios profundos para aumentar la transparencia y limitar el poder de la presidencia.
El Mundial encendió la rebelión
El detonante fue el intento de Infantino de abrir a inversionistas privados una participación en una entidad encargada de administrar los derechos comerciales de la Copa del Mundo. Aunque el proyecto quedó cancelado ante el rechazo que provocó, los aficionados lo calificaron como una “traición” a la competencia más importante del futbol.
Pero el reclamo no termina ahí. La petición también señala los precios récord de las entradas para el Mundial de 2026, la propuesta de organizar el torneo cada dos años y el respaldo inicial de Infantino al fallido proyecto de la Superliga europea. Para los firmantes, estas decisiones reflejan una gestión más enfocada en los negocios que en los seguidores.
La etiqueta “InfantinoOut” aumenta la presión
La movilización digital aparece cuando UEFA, la Confederación Asiática de Futbol y Concacaf estudian promover una moción de censura. Para convocar un Congreso Extraordinario se requiere la solicitud de por lo menos 43 de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA, mientras que una eventual decisión dependería de los votos emitidos por las asociaciones presentes.
¿Podrán sacar a Infantino?
Aunque enfrenta uno de los momentos más complicados de su gestión, Infantino todavía conserva el respaldo de varias federaciones y planea competir por la reelección en marzo de 2027. La FIFA no había respondido directamente a la petición, pero la campaña ya consiguió algo: llevar el futuro de su presidente al centro de la conversación mundial.














