Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 13 de agosto de 2026.- ¿Y si en el futuro fuera posible proteger una cosecha sin recurrir a los mismos químicos que durante décadas se han utilizado para combatir hongos en los cultivos? México está a punto de convertir esa posibilidad en una realidad industrial con la producción del primer biofungicida basado en RNA que cuenta con registro sanitario en el mundo.
La innovación pertenece a GreenLight Biosciences, fundada por el mexicano Andrey Zarur, que eligió a México para instalar una planta de producción de esta tecnología. El proyecto representa una inversión de hasta 100 millones de dólares y prevé comenzar operaciones en 2027.
¿Un “interruptor” contra los hongos?
La diferencia está en la precisión.
El biofungicida emplea moléculas de RNA que identifican y silencian un gen específico del hongo, con lo que interrumpen una función indispensable para su supervivencia. El objetivo es atacar al patógeno sin afectar indiscriminadamente a otros organismos.
Según Cofepris, el producto se degrada de manera natural y no deja residuos en el suelo, el agua ni los frutos. También se busca disminuir la exposición de los trabajadores agrícolas y de las comunidades cercanas a los productos químicos utilizados tradicionalmente.
La tecnología parte de una línea de investigación conocida como RNA de interferencia, que ya ha sido estudiada en México como una alternativa para controlar enfermedades provocadas por hongos en cultivos y frutos.
Una planta de hasta 100 mdd
La apuesta no será solamente científica. También representa un proyecto industrial de gran escala.
GreenLight Biosciences prevé invertir entre 50 y 100 millones de dólares en una planta que será instalada en Ciudad de México y que generará aproximadamente 500 empleos directos especializados, además de empleos indirectos.
Los primeros productos estarán dirigidos a cultivos como aguacate, fresa, uva y pepino, mientras que la empresa contempla desarrollar posteriormente soluciones para maíz, algodón y otros cultivos.
La compañía también prevé introducir en México DarkMite, dirigido al control de ácaros, y Oifirax, destinado a combatir infecciones por oídio en cultivos como la uva.
México se adelanta en la regulación
Uno de los elementos que coloca a México en el centro de esta innovación es que sus autoridades fueron las primeras en otorgar el registro sanitario para un biofungicida de RNA.
En el proceso participaron Cofepris, Senasica y Semarnat, mientras que productos similares continúan bajo evaluación en Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea.
Para las autoridades mexicanas, el proyecto puede convertirse en una oportunidad para desarrollar una nueva cadena de valor alrededor de la biotecnología, investigación científica y manufactura especializada.
La apuesta también tiene una dimensión alimentaria: sustituir progresivamente algunos productos químicos por herramientas de mayor precisión biológica, con el objetivo de proteger las cosechas y reducir la exposición a determinadas sustancias utilizadas en la agricultura convencional.
Así, el desafío ya no está únicamente en producir más alimentos, sino en hacerlo con tecnologías capaces de combatir las plagas sin castigar al medio ambiente ni trasladar innecesariamente químicos al campo y a la cadena alimentaria.
















