Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 13 de octubre de 2026.- Las zarigüeyas cumplen funciones importantes en los ecosistemas de Yucatán, desde el control de insectos hasta la dispersión de semillas, pero su presencia en las ciudades las expone a atropellamientos, ataques de perros y agresiones de personas que las consideran peligrosas. Investigadores del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) destacaron la importancia de protegerlas y combatir los mitos que favorecen su maltrato.
Matilde Jiménez Cuello, profesora investigadora del Laboratorio de Microbiología del centro, explicó que estos marsupiales son animales silvestres, no mascotas, y pueden habitar desde zonas selváticas hasta áreas urbanizadas. La falta de información sobre su comportamiento provoca que algunas personas intenten ahuyentarlos mediante golpes o lanzándoles objetos, aunque su presencia no implica necesariamente un peligro.

La especialista recomendó evitar capturarlos o manipularlos cuando ingresen a los patios de las viviendas. Si una zarigüeya está sana y solo atraviesa una propiedad, lo indicado es dejarla continuar su camino. También aconsejó mantener vigilados a los perros para prevenir ataques y solicitar ayuda de las autoridades municipales o de personal especializado cuando se encuentre un ejemplar herido.
Por su parte, el investigador Hugo Antonio Ruiz Piña señaló que la alimentación omnívora de las zarigüeyas incluye insectos, frutos, plantas y pequeños animales, además de materia orgánica disponible en determinadas circunstancias. Al consumir frutos y desplazarse por diferentes zonas, contribuyen a dispersar semillas y favorecer la regeneración de la vegetación. Los especialistas subrayaron que conocer estas funciones ayuda a fomentar una convivencia responsable con la fauna silvestre y reducir las agresiones contra estos animales.
















