Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 8 de mayo de 2026.- Yucatán se convirtió en el nuevo epicentro nacional de la piratería. Lo que durante años parecía un fenómeno concentrado en gigantes urbanos como Ciudad de México o Guadalajara ahora tiene su corazón en Mérida, donde decenas de tiendas abarrotadas de productos de origen chino colocaron al estado en el primer lugar nacional de comercio ilegal, según un estudio del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
El dato sacudió al sector empresarial: 29 puntos de venta de mercancía falsificada fueron detectados en territorio yucateco, más que en cualquier otra entidad del país. La cifra coloca a Yucatán muy por encima de estados con mayor población y actividad comercial, como Jalisco, Nuevo León o la propia capital mexicana.
Pero el impacto va mucho más allá de unos cuantos artículos “clonados” o baratos. El IMPI calcula que el comercio ilegal provoca pérdidas superiores a 43 mil 700 millones de pesos anuales en Yucatán, mientras que a nivel nacional esta economía paralela mueve 2.7 billones de pesos cada año y destruye cerca de 70 mil empleos formales, según la Canaco.
De los 29 puntos identificados, 27 operan en Mérida. Tiendas con nombres llamativos y estética asiática se multiplicaron en plazas y avenidas de alta circulación, ofreciendo desde electrónicos, cosméticos y juguetes hasta accesorios y artículos para el hogar a precios extremadamente bajos.
El fenómeno creció tan rápido que hoy Mérida concentra más mercados irregulares que cualquier otra ciudad del país. Para empresarios locales, esto representa una competencia prácticamente imposible de enfrentar: negocios que pagan impuestos, salarios y permisos deben competir contra mercancía cuyo origen y autenticidad muchas veces son dudosos.
La situación también encendió alertas por la posible entrada masiva de productos sin controles sanitarios o de calidad, especialmente artículos eléctricos, cosméticos y juguetes, que podrían representar riesgos para consumidores.
Detrás de los bajos precios existe un costo que no aparece en las etiquetas. El comercio ilegal reduce la recaudación fiscal, afecta cadenas de suministro completas y golpea directamente a pequeños y medianos empresarios locales.
La Canaco advirtió que cada compra de mercancía pirata fortalece una economía informal que desplaza empleos formales y debilita a los comercios establecidos que sí cumplen con obligaciones tributarias y laborales.
Mientras Yucatán encabeza el ranking con 29 puntos detectados, el segundo lugar nacional, Tamaulipas, apenas registra 11. La diferencia exhibe la dimensión del fenómeno en territorio yucateco.
Las autoridades federales alertaron que muchos productos falsificados no cumplen normas de seguridad ni estándares mínimos de calidad. Desde cargadores y aparatos electrónicos hasta maquillaje y medicamentos apócrifos pueden representar riesgos graves para la salud o provocar accidentes.
Por ello, el IMPI y Profeco recomendaron comprar únicamente en establecimientos formales y verificar sellos de autenticidad antes de adquirir cualquier producto.
Lo que comenzó como una ola de tiendas de bajo costo terminó convirtiendo a Mérida en el mayor escaparate de piratería del país, un fenómeno que hoy pone en jaque al comercio formal y abre un debate sobre hasta dónde ha llegado el mercado ilegal en Yucatán.












