Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 18 de abril de 2026.- Con entre 40 y 50 producciones registradas en los últimos años, Yucatán muestra un crecimiento sostenido en su industria cinematográfica, impulsado principalmente por talento local y nuevas oportunidades de financiamiento. La apertura de convocatorias sin experiencia previa y el uso de herramientas como la inteligencia artificial para evaluar guiones están facilitando que más proyectos, incluso de ópera prima, avancen hacia su producción.
Este dinamismo se da en un contexto de descentralización del cine en México y la llegada de inversiones, lo que además de fortalecer la oferta cultural, genera empleos y derrama económica en el estado.
De acuerdo con el delegado de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica, Jonathan Hellwing Guerra, uno de los cambios más relevantes en el sector es que las historias ya no se concentran únicamente en las grandes ciudades, sino que ahora surgen desde distintas regiones del país, incluyendo Yucatán, donde creadores locales comienzan a ganar mayor protagonismo.
En ese sentido, destacó que si bien existen producciones de gran escala con inversión extranjera —principalmente ligadas a plataformas internacionales—, la mayoría de los proyectos que se desarrollan en la entidad tienen un enfoque local, lo que refleja una industria en crecimiento desde lo comunitario y con identidad propia.
Asimismo, explicó que el acceso a convocatorias abiertas ha permitido democratizar la participación, ya que cualquier persona con una idea o un guion puede integrarse al proceso. Añadió que, una vez que los proyectos cuentan con una carpeta sólida, un pitch estructurado y claridad en su propuesta, es más sencillo vincularlos con productoras, plataformas o esquemas de financiamiento, incluidos estímulos fiscales.
Subrayó que el panorama nacional también es favorable, con inversiones en aumento y reformas orientadas a fortalecer el sector. En este contexto, la industria cinematográfica no solo impulsa la cultura, sino que también se consolida como un motor económico al generar empleos directos e indirectos en las comunidades donde se llevan a cabo las producciones.















