Por Cristell Lozada
PROGRESO, Yuc, a 30 de julio de 2026.- La expansión de los desarrollos inmobiliarios en la costa yucateca encontró un alto temporal. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) colocó sellos de clausura en los terrenos donde se proyectaba construir el complejo habitacional Las Dunas, en Chuburná Puerto, comisaría de Progreso, luego de denuncias ciudadanas por el desmonte de vegetación nativa en la zona.
La intervención de la autoridad ambiental ocurre después de que habitantes y colectivos alertaran sobre el uso de maquinaria pesada para retirar parte de la cobertura vegetal del terreno, una acción que, señalaron, podría afectar un ecosistema clave para la protección de la costa y la conservación de especies locales.
El movimiento Salvemos las Dunas celebró la clausura como un avance en la defensa del territorio; sin embargo, sus integrantes advirtieron que se trata únicamente de una medida preventiva y no de una resolución definitiva, por lo que continuarán las acciones para buscar que el proyecto sea cancelado.
Más allá de la disputa por un desarrollo inmobiliario, el caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la importancia de las dunas costeras, ecosistemas que funcionan como una barrera natural frente a tormentas y huracanes, además de ayudar a conservar la arena de las playas y proteger el equilibrio ambiental de la zona.
¿Qué riesgos implica perder las dunas costeras?
Especialistas y ambientalistas han señalado que la eliminación de la vegetación sobre estos sistemas puede acelerar la erosión costera, afectar la biodiversidad y generar impactos en el equilibrio del acuífero, una de las principales reservas de agua de Yucatán.
Entre las especies que dependen de estos hábitats se encuentran ejemplares protegidos por la normativa ambiental, como la matraca yucateca y el colibrí tijereta, cuya presencia está vinculada a los ecosistemas costeros del estado.
Mientras el procedimiento ambiental continúa, los colectivos mantienen una campaña para sumar apoyos ciudadanos y convocaron a una movilización en Mérida para exigir mayor protección a las zonas naturales frente al crecimiento urbano en la franja costera.
La clausura del predio representa un nuevo capítulo en el debate sobre hasta dónde puede avanzar el desarrollo inmobiliario en las playas de Yucatán sin comprometer los ecosistemas que durante años han funcionado como el escudo natural del litoral.















