CIUDAD DE MÉXICO, a 30 de julio de 2026.- En temporada de calor muchas personas creen que desinfectar las frutas y verduras con unas gotas de cloro basta para eliminar cualquier riesgo. Sin embargo, con el parásito Cyclospora esa medida no siempre funciona.
Durante los meses de mayo a agosto aumentan los casos de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal causada por este microorganismo que se transmite mediante agua o alimentos contaminados con heces humanas.
Uno de los datos que más llama la atención es que este parásito posee una cubierta resistente que soporta los desinfectantes domésticos a base de cloro, por lo que el simple remojo no garantiza que desaparezca de los alimentos.
Los tres hábitos que sí ayudan
El ISSSTE recomienda lavar cuidadosamente frutas y verduras con agua corriente limpia, incluso si posteriormente serán peladas, además de retirar las hojas o capas exteriores de vegetales como la lechuga o el repollo cuando sea posible. recomiendan utilizar agua potable o hervida para lavar frutas y verduras, además de frotarlas cuidadosamente bajo el chorro de agua para desprender la mayor cantidad posible del parásito.
Cuando el alimento puede cocinarse, hacerlo por encima de los 70 grados centígrados es la medida más efectiva, ya que el calor sí destruye a Cyclospora.
También es importante evitar la contaminación cruzada. Las tablas para cortar, cuchillos, recipientes y superficies donde se manipulan alimentos deben lavarse con agua caliente y jabón antes y después de utilizarlos.
No se contagia de inmediato entre personas
A diferencia de otros microorganismos intestinales, Cyclospora no suele transmitirse directamente de una persona a otra. El parásito necesita permanecer varios días o incluso semanas en el ambiente antes de adquirir la capacidad de infectar.
Los síntomas aparecen generalmente entre dos días y dos semanas después del contagio, aunque lo más común es alrededor de una semana. La enfermedad provoca diarrea acuosa, dolor abdominal, gases, náuseas, pérdida de apetito, cansancio intenso y, en algunos casos, fiebre baja.
Los grupos con mayor riesgo de complicaciones son adultos mayores, niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados, quienes pueden sufrir cuadros más prolongados o deshidratación.
Si la diarrea persiste durante varios días o aparecen signos de deshidratación, especialistas recomiendan acudir al médico, ya que la infección puede tratarse con antibióticos bajo prescripción.















