MÉRIDA, Yuc., a 29 de abril de 2026.— Quienes planean visitar Chichén Itzá pensando que el descenso de Kukulcán solo ocurre en los equinoccios podrían estarse perdiendo algo. Estudios recientes revelan que este fenómeno de luz y sombra puede observarse durante varios días a lo largo del año, siguiendo un patrón marcado por el movimiento del Sol.
El efecto, que da forma a una “serpiente” sobre la escalinata de El Castillo, se genera cuando la luz solar proyecta triángulos sobre la balaustrada conforme avanza la tarde. Este juego visual no aparece de forma aislada, sino que cambia gradualmente con el paso de los días, formando distintas figuras según la posición solar.
De acuerdo con especialistas en arqueoastronomía, el fenómeno comienza a manifestarse desde el 12 de febrero con breves destellos de luz. Conforme avanza el calendario, los triángulos aumentan hasta alcanzar siete alrededor del equinoccio de primavera, uno de los momentos más conocidos por visitantes y turistas.
Más que un espectáculo turístico
Más allá de la postal, investigadores señalan que este fenómeno pudo haber funcionado como una herramienta para medir el tiempo en la cultura maya. La aparición y transformación de los triángulos luminosos habría servido para ubicar fechas clave del calendario, relacionadas con ciclos agrícolas y rituales.
Por ejemplo, el 9 de abril se forman nueve triángulos completos, mientras que en mayo la iluminación llega a cubrir gran parte de la estructura, coincidiendo con eventos solares relevantes en la región. Posteriormente, el patrón se repite en sentido inverso hacia el equinoccio de otoño.
Este comportamiento refuerza la idea de que El Castillo no solo fue un centro ceremonial, sino también un instrumento de observación astronómica con alta precisión.
Hoy, el fenómeno sigue atrayendo a miles de visitantes, pero los expertos sugieren que no es necesario esperar a una fecha específica para apreciarlo. Con las condiciones adecuadas, la famosa “serpiente” puede aparecer en distintos momentos del año, cambiando ligeramente su forma pero conservando su impacto visual.













