Por Staff
CARACAS, Ven., a 30 de abril de 2026.- La captura de Erika María “N”, señalada por el feminicidio de Carolina Flores Gómez, no ocurrió en la calle ni en fuga, sino en el interior de un departamento cuidadosamente elegido para pasar desapercibida en Caracas.
Autoridades venezolanas localizaron a la mujer dentro del edificio Parque Alegre, en la urbanización El Cigarral, municipio El Hatillo, una zona residencial del sureste de la capital, donde permanecía oculta tras huir de México.
De acuerdo con reportes oficiales, el inmueble había sido rentado mediante una aplicación digital, lo que le permitió instalarse sin levantar sospechas mientras aún no existía una ficha roja de Interpol en su contra.
El lugar, aparentemente común, se convirtió en el punto final de una búsqueda internacional, luego de que agentes del CICPC ejecutaran un operativo basado en labores de inteligencia.
La mujer había logrado ingresar a Venezuela un día después del crimen, lo que facilitó su estancia temporal sin alertas migratorias activas.
Hoy, ese departamento —que fungía como refugio— es también la pieza clave que cierra el cerco sobre un caso que conmocionó a México.














