MADRID, Esp., a 24 de agosto de 2026.- ¡Consolas apagadas y carteras cerradas! Jugadores de Europa, Reino Unido, África y otras regiones del mundo se sumaron al llamado #PSBlackout, una protesta internacional contra los planes de Sony de abandonar los videojuegos nuevos en formato físico a partir de enero de 2028.
¿Cómo funciona el apagón contra Sony?
La campaña comenzó el fin de semana y concluirá el día 30, con un objetivo directo: que los usuarios no enciendan sus consolas, no ingresen a PlayStation Network, no acumulen sesiones de juego y, sobre todo, no gasten dinero en la PlayStation Store. La organización Does It Play?dedicada a preservar videojuegos, impulsó la movilización junto con creadores de contenido.
El apagón arrancó a las 19:00 horas de cada país, por lo que avanzó de manera gradual entre continentes. Con la consigna de no jugar, no conectarse y no comprar durante siete días, los participantes buscan reducir temporalmente las estadísticas de actividad que Sony utiliza para medir el rendimiento de su plataforma.
¿Cuántas personas apagaron sus consolas?
Aunque en redes sociales se habla de miles de jugadores movilizados, hasta el momento no existe una cifra comprobable de participantes. Tampoco se deben sumar automáticamente las cerca de 350 mil firmas de una petición contra el fin de los discos, ya que esta iniciativa y el apagón son acciones diferentes. La protesta enfrenta, además, el enorme tamaño de PlayStation, que registra alrededor de 125 millones de usuarios activos mensuales.
La molestia aumentó después de que Sony confirmó que dejará de fabricar discos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028. Los títulos publicados antes de esa fecha conservarán sus versiones físicas. La empresa explicó que las descargas ya representaban cerca del 80% de sus ventas de juegos completos durante el año fiscal 2025.
¿El boicot ya golpeó a PlayStation?
Por ahora, Sony no ha reportado pérdidas económicas, descensos de usuarios ni afectaciones operativas relacionadas con el #PSBlackout. La protesta sí reavivó el debate sobre la propiedad de los juegos digitales, la reventa, el préstamo de discos y la conservación de títulos. El verdadero impacto se conocerá después del 30 de agosto, cuando concluya una movilización que intenta demostrar si los gamers pueden obligar a una de las mayores compañías de videojuegos a cambiar de rumbo.














