Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 24 de abril de 2026.- Con la incertidumbre climática marcando el paso, productores yucatecos ajustan su estrategia para el ciclo agrícola 2026: la Federación Agronómica de Yucatán advierte que el inicio de siembras dependerá de la estabilidad real de las lluvias, pues el patrón que tradicionalmente comenzaba tras el 3 de mayo ha dejado de ser confiable.
Tras años recientes con precipitaciones intensas seguidas de pausas abruptas que derivaron en pérdidas, el sector prevé esperar hasta 15 días después de esa fecha para confirmar condiciones antes de invertir, en un escenario donde la variabilidad climática reconfigura calendarios y podría empujar la siembra hasta agosto si no se consolidan las lluvias.
El presidente de la Federación, Francisco Martín Gamboa Suárez, explicó que este periodo de análisis es clave para las familias que dependen del campo, ya que el comportamiento del clima ha dejado de responder a patrones previsibles, obligando a replantear decisiones que antes se tomaban casi de forma automática.

Recordó que por décadas el llamado “cordonazo de la Santa Cruz” marcaba el inicio confiable de las lluvias y, con ello, el arranque de la siembra; sin embargo, en los últimos años ese referente ha perdido precisión, generando un escenario de mayor cautela entre los productores.
Detalló que incluso cuando se han presentado lluvias intensas en esas fechas, estas no siempre se mantienen, lo que ha derivado en afectaciones económicas para quienes deciden sembrar anticipadamente y enfrentan posteriormente periodos secos que comprometen los cultivos.
Ante este panorama, la recomendación es observar el comportamiento de las precipitaciones durante las semanas posteriores al 3 de mayo antes de iniciar labores, con la expectativa de que las lluvias logren establecerse de manera continua hacia la segunda quincena del mes; de lo contrario, no se descarta un retraso más amplio en el calendario agrícola.















